Códigos Deontológicos
La anestesia no evita que el feto sienta dolor durante el aborto

Las medidas que se toman durante la intervención son ''insuficientes'' para que no sufra, según un estudio. La sensibilidad aumenta a partir de la semana 16.
El feto en el vie El estudio sostiene que, antes de la muerte del feto durante el aborto, éste es sometido a un profundo dolor. Las conclusiones que se extraen del informe son el resultado de una ''investigación clínica sustancial y refleja una práctica médica aceptada por neurólogos, pediatras y anestesistas''. La sensación de dolor se incrementa en los fetos con más de 16 semanas de crecimiento. Esto se debe a que, según indica esta entidad basándose en las investigaciones de varios científicos, los bebés ya han desarrollado plenamente su actividad eléctrica cerebral, iniciada a la octava semana de gestación. Por eso, hay expertos incluso que indican que es precisamente a partir de este periodo cuando el feto sufre durante el aborto. La psicóloga experta en asuntos prenatales, Vivette Glover, sostiene que si niños afectados de hidranencefalia, una malformación por la que los hemisferios cerebrales están ausentes, son capaces de responder a estímulos, el feto humano también puede ser “consciente y capaz de sentir dolor” una vez que las estructuras del cerebro han tomado forma. Sin embargo, la organización aclara que una de las grandes incertidumbres en torno al sufrimiento de feto es la naturaleza del dolor en sí mismo. Una publicación de 2005 en el The Journal of the American Medical Association considera el dolor de los bebés antes de nacer como “la presencia de la conciencia que permite el reconocimiento de un estímulo como desagradable”. Aún así, todavía no hay una evidencia científica que aclare a qué tiempo de gestación exacto un feto puede sufrir durante el aborto. Ante estas teorías, la organización Family Research Council sostiene que “la justicia y la compasión nos obliga a actuar ante el sufrimiento del bebé abortado”. Esta opinión también la comparte el profesor en medicina prenatal Kyrpos Nicolaides, quien señaló en la Comisión Británica de Investigación sobre la sensibilidad fetal que hay que ser precavidos, ya que el feto es capaz de experimentar dolor antes de los tres meses de gestación. “En vista de esta gama de opiniones, nos vemos obligados a trabajar con precaución en el tratamiento del niño que está por nacer”, sostiene el presidente de esta organización, Tony Perkins. También, recalca que es importante poner atención tanto a las técnicas invasivas de los médicos como a “la circunstancia injusta del aborto”.
ntre de su madre no es inmune ni ajeno a las técnicas abortivas. Un estudio de la organización estadounidense sin ánimo de lucroFamily Research Council demuestra que el bebé puede experimentar ''un dolor intenso y prolongado'' si éste ha alcanzado madurez neurológica. Según indican, los agentes anestésicos que se administran habitualmente a la madre en el proceso del aborto son ''insuficientes'' para que el feto no sienta dolor. Tampoco una sedación mayor solucionaría el problema, ya que una anestesia fetal podría comprometer seriamente la salud de la madre.Estructura cerebral
El Gobierno se lava las manos y ampara los descuentos en clínicas abortistas
Diez años en defensa de la objeción
Diez años en defensa de la objeción
Próximamente se cumplirán 10 años de la fundación de la Asociación para la Defensa del Derecho a la Objeción de Conciencia (Andoc). Lo que empezó como una iniciativa entusiasta –y un poco “underground”– de un pequeño grupo de farmacéuticos andaluces, que no se dejaron intimidar por la amenaza de graves sanciones con que la Administración andaluza quiso imponer la tenencia obligatoria en las boticas de la pdd, es hoy un movimiento firmemente asentado en toda España. Por aquel entonces, el fenómeno de la objeción de conciencia era bastante marginal en nuestro país.
José Antonio Díez - Lunes, 17 de Mayo de 2010 -
Con el paso de los años, la objeción ha experimentado lo que algún autor ha denominado como “big bang”. Varios han sido los factores que han contribuido a la multiplicación de ese fenómeno: desde el crecimiento del pluralismo religioso y cultural hasta el afán por parte del Estado de invadir espacios de libertad privada regulando realidades que poco o nada tienen que ver con el Derecho. Desde esa perspectiva cabe entender la promoción de determinadas políticas de salud basadas más en postulados ideológicos que en estrictas razones sanitarias.
Ciertamente, la objeción es un hecho extraordinariamente complejo y que exige un delicado análisis que separe la paja del grano: en ocasiones se convierte en una excusa para no cumplir determinados deberes onerosos, o en una herramienta política para dar visibilidad a determinadas posturas; pero la mayor parte de las veces es una reacción muy humana ante lo que se percibe como una imposición que rechaza la conciencia personal, basándose no en motivos caprichosos, sino en convicciones firmes. La razón última de una objeción que lo sea de verdad es la defensa de la libertad de conciencia; así lo hemos querido plasmar en nuestro lema: Trabaja en libertad, decide con libertad. La objeción se ha convertido en una piedra de toque que pone a prueba el músculo de una sociedad a la que tantas veces se ha achacado, no sin razón, su pasividad hacia los problemas de hondo calado ético.
Desde Andoc hemos vivido en primera línea cómo la objeción se ha ido haciendo un hueco entre los derechos fundamentales de los profesionales de la Sanidad. Desde que en 1985, con ocasión del recurso contra la ley despenalizadora del aborto, el Constitucional abriera el camino de la objeción –hasta entonces sólo transitado por los objetores al servicio militar– a los sanitarios frente al aborto, hubieron de pasar 20 años hasta que el Supremo, resolviendo un recurso presentado por un miembro de Andoc, reconociera este derecho también a los farmacéuticos. Este pronunciamiento fue confirmado y ampliado en 2007 por el TSJ de Andalucía. Estas sentencias han conseguido decantar una doctrina.
Además del frente jurídico, durante estos años hemos contribuido a que se reconozca el derecho a la objeción del farmacéutico en un buen número de códigos deontológicos de los colegios, que ha contribuido a disipar las iniciales reservas con que habían acogido a los objetores: en su mayor parte, han entendido que el único fin que nos anima es promover una reflexión profunda sobre la identidad de las profesiones sanitarias.
Con ser importante la defensa del derecho a la objeción en conexión con la libertad religiosa e ideológica, Andoc ha pugnado siempre por mantener una visión más amplia e integradora: aspiraciones como la dispensación racional del medicamento, la AF, la relación profesional-paciente… encajan y se entienden mucho mejor cuando se considera al sanitario como un agente moral libre y, al mismo tiempo, responsable y competente. No nos parece de recibo admitir acríticamente que la objeción sea una postura sostenible únicamente desde tradiciones morales y religiosas: la libertad y la competencia de un profesional, lejos de estar reñida con la ética, constituye una dimensión complementaria.
Dejo para el final otras actividades que, aunque pasen más inadvertidas, constituyen el “nervio” del quehacer diario de Andoc: la información y formación de profesionales, el asesoramiento especializado y la relación con nuestros socios. En estos diez años se han celebrado dos simposios nacionales y diversas jornadas con profesionales de la sanidad y docentes universitarios; se han publicado -junto con las actas de los eventos más significativos- artículos de socios y colaboradores en revistas científicas; se han atendido más de 200 consultas anuales de profesionales provenientes de distintos países; la página web (www.andoc.es) recibió en 2009 más de 20.000 visitas de 50 países… Pero los logros obtenidos en estos años no pueden ser una excusa para la relajación: el reconocimiento efectivo del derecho a la objeción se asemeja a un camino en mitad de una selva tupida que requiere de frecuentes cuidados para que la vegetación no lo acabe borrando.
Objeción de conciencia: tendencia mundial es positiva pero subsisten problemas
Los primeros resultados de un estudio que lleva a cabo el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) ponen en evidencia que existe una clara tendencia mundial a reconocer el derecho de objeción de conciencia, al que se ha dedicado un día internacional el 15 de mayo. Sin embargo, en muchos países quienes ejercen ese derecho sufren con frecuencia discriminación, persecución, castigos reiterados o prisión. El estudio del CMI, que tiene como objetivo aportar información a la reunión del Comité Central a finales de agosto, examina los graves problemas con que se enfrentan los objetores de conciencia en todo el mundo, así como las iniciativas de apoyo de iglesias y de organizaciones relacionadas con ellas. Corea, Israel y los Estados Unidos de América son algunos de los países en los que el derecho a la objeción de conciencia puede hacer pasar una dura prueba a quienes deciden ejercerlo. La República de Corea del Sur tiene el mayor número de personas detenidas por objeción de conciencia en el mundo – unas 700 cada año, según la Internacional de Resistentes a la Guerra (War Resisters’ International), red mundial dedicada a promover acciones contra las causas de la guerra por medios noviolentos. La mayoría de ellos son miembros de los Testigos de Jehová y no reciben apoyo alguno de la mayoría de las iglesias locales, las que consideran que relacionarse con los Testigos de Jehová puede acarrearles problemas. En 2007, el nuevo gobierno suspendió los planes previstos en relación con un servicio civil alternativo. Ahora bien, los debates políticos han ayudado a sensibilizar al público respecto de la objeción de conciencia, y ha aumentado el número de objetores que no pertenecen a los Testigos de Jehová. Algunas organizaciones relacionadas con las iglesias, como el Centro Anabaptista de Corea, visitan a los objetores en prisión y dan a conocer su situación a las iglesias y al público. En Israel el ejército no sólo recluta a jóvenes del sexo masculino sino a mujeres de 17 años de edad. Se precisa mucho coraje para negarse a formar parte del ejército, y quienes lo hacen suelen verse enfrentados con una primera detención cuando aún son adolescentes. Últimamente, el movimiento “refusenik” de objetores de conciencia ha registrado un aumento del número de sus miembros. Muchos de los que se niegan a hacer el servicio militar no están en contra del ejército en general sino de la ocupación israelí del territorio palestino. También condenan la reciente guerra de Gaza. Los objetores de conciencia israelíes reciben el apoyo de Pax Christi Internacional, organización pacífica católica que participa en la red del Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel (PEAPI), así como de los cuáqueros. En el Canadá, las iglesias dan acogida a los resistentes a la guerra procedentes de los Estados Unidos de América. En su mayoría, éstos se unieron a las fuerzas armadas como voluntarios, pero ahora se niegan a servir en ellas como consecuencia de sus experiencias en Irak, las que los han llevado a la convicción de que esa guerra es moralmente reprobable. Dado que en los Estados Unidos de América no se reconoce jurídicamente la objeción selectiva, o sea el rechazo a participar en una determinada guerra, los que se oponen a enrolarse como soldados huyen al Canadá con sus familias y solicitan que se les otorgue la condición de refugiados. Sin embargo, suelen verse enfrentados con la amenaza de la deportación y la posterior prisión en su país. En este caso sus hijos corren el riesgo de ser enviados a un centro de acogida de menores. El Día Internacional de la Objeción de Conciencia al servicio militar se celebra cada año el 15 de mayo. Desde 2001, la Internacional de Resistentes a la Guerra coordina las actividades en torno a ese día, como “una oportunidad para que los militantes en favor de la objeción de conciencia puedan compartir sus experiencias, y aprender de las luchas y campañas de otros”. Para más información sobre el Día Internacional de la Objeción de Conciencia consulte Informe de la ONU sobre “Los derechos civiles y políticos, en particular las cuestiones relacionadas con la objeción de conciencia al servicio militar(Informe analítico de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre las prácticas más adecuadas en materia de objeción de conciencia al servicio militar), febrero de 2006
La Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Cádiz apoya la objeción de conciencia del ginecólogo de Algeciras
El facultativo estuvo varios años sin hacer estas pruebas, pero posteriormente el Servicio Andaluz de Salud le obligó a practicarlas. El ginecólogo acudió entonces a los tribunales y a su colegio profesional. El Juzgado de lo Contencioso-administrativo número 1 de Algeciras dictó un auto en el que de forma cautelar eximía al afectado de hacer dichas pruebas al considerar que "los perjuicios que finalmente se le pueden causar serían de difícil reparación o indemnización, no sólo por afectar a un derecho fundamental, sino también porque puede repercutir en su salud mental y estabilidad emocional". El conflicto se le planteaba al ginecólogo en relación con el diagnóstico prenatal entre la semana 20 y 22 con la intención de la interrupción voluntaria del embarazo si se encontraban taras en el feto. Según ha explicado a Diario Médico al término de la reunión Jaime Aparicio Santos, presidente de la Comisión de Deontológica del Colegio de Médicos de Cádiz, "la objeción de conciencia es un derecho que se tiene que respetar, lo que no significa que se prive de recibir asistencia sanitaria a ningún usuario de la Seguridad Social, que será prestada por otro profesional. Si el ginecólogo cree en conciencia que con la realización de estas pruebas está contribuyendo al aborto está en su derecho de objetar". La decisión de la comisión se comunicará al servicio de ginecología y a la dirección gerencia del hospital en el que trabaja el facultativo, a los que se dirigirá un escrito para que liberen al médico de realizar las pruebas. Escriba un comentario | Ver todos los comentarios
