Reproducción Asistida
Bloquean la investigación con células madre propuesta por Obama
En concreto, el juez Royce Lamberth, de la Corte de Columbia, ha admitido la apelación del grupo ´Nightlight Christian Adoptions´, argumentando que las iniciativas fomentadas desde la Casa Blanca violan una ley federal (la enmienda Dickey-Wicker) que prohíbe el uso de fondos públicos para "destruir" embriones humanos en experimentos clínicos.
En el fallo de 15 páginas emitido este lunes, el juez Lamberth indica que "no se puede prohibir la financiación federal para sólo la parte de la investigación en la que el embrión es destruido; si la investigación con células madre embrionarias supone destruir un sólo embrión, entonces financiarla supone quebrantar la ley".
La demanda presentada por los activistas cristianos se basa en la premisa de que financiar este tipo de prácticas "quita fondos a los investigadores que realizan estudios con células madre adultas".
Así, los demandantes centraron su acusación contra los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), principales representantes de la investigación sanitaria pública en Estados Unidos. La demanda fue desestimada en primera instancia y readmitida en una apelación por el juez Lamberth.
Por otra parte, el juez Lamberth ha considerado que el fallo preliminar "no daña seriamente" a los investigadores que utilizan células madre embrionarias, porque la decisión preserva el ´status quo´ y no interferirá en su capacidad para obtener financiación privada.
Con el fallo preliminar en vigor, ambas partes presentarán argumentos y precedentes al juez para que éste decida si las guías pueden ser bloqueadas permanentemente o si se permite que entren en efecto.
En este sentido, una portavoz del Departamento de Justicia de la Casa Blanca ha admitido que el Gobierno está revisando la decisión de Lamberth, mientras que los representantes de los NIH no hicieron declaraciones al respecto.
VUELTA A LA POLÍTICA DE LA ERA BUSH
Tres años después de que comenzaran los primeros experimentos con células madre en el mundo, el entonces presidente de Estados Unidos George W. Bush dijo en 2001 que sólo permitiría investigaciones con financiación federal que usaran "algunas partes" de las células.
Muchos investigadores protestaron, diciendo que con esa condición no podían hacer el trabajo necesario para desarrollar al máximo el potencial de las células madre embrionarias, capaces de generar todo tipo de tejidos del cuerpo humano. No obstante, los investigadores que trabajan con fondos privados no estaban ni están sujetos a este tipo de cortapisas.
En uno de sus primeros actos públicos después de asumir el poder, Obama revocó la política impuesta por la Administración Bush y los NIH establecieron un minucioso proceso para decidir qué partes de las células madres embrionarias pueden ser usadas por investigadores con fondos federales.
USAR CÉLULAS DE OTROS LABORATORIOS
A este respecto, las nuevas guías no autorizan el uso de esta financiación para crear las células madre, pero permiten que los investigadores trabajen con ellas si son creadas por otro laboratorio.
"El Gobierno de Obama intentó esquivar la ley al sostener que sólo financiaba la investigación después de que los embriones son destruidos", comenta el jefe del grupo ´Americans United for Life´, Charmaine Yoest. Así, "la sensata decisión del juez Lamberth confirma lo que ya se sabía, que la política del Gobierno viola la ley", agrega.
La decisión es un revés para el Gobierno de Estados Unidos, que buscaba fomentar este tipo de investigaciones y podría convertirse en un argumento para los republicanos en su campaña para recuperar el control del Congreso en las elecciones del próximo 2 de noviembre.
Mi papá se llama Donante: los concebidos por donación de esperma sienten inquietud o confusión acerca de sus orígenes
El estudio más completo realizado hasta la fecha sobre personas concebidas con esperma de donante muestra que acusan la ausencia del padre natural de modo semejante a los hijos adoptivos. Tienen también problemas psíquicos y de conducta parecidos, y en algunos aspectos peores.
Firmado por Aceprensa
Fecha: 4 Junio 2010
Las personas concebidas con esperma de donante sienten inquietud o confusión acerca de sus orígenes, en mayor grado que quienes son hijos adoptivos. Uno de sus principales temores es el pensamiento de que pueden tener medio hermanos, descendientes del mismo donante, y entrar en relación con alguno sin saberlo. Esto ya se sabía por testimonios de interesados, pero ahora se tiene más certeza gracias a un estudio, el más completo hasta hoy, realizado en Estados Unidos.
Los autores son Elizabeth Marquardt, Norval Glenn y Karen Clark. Marquart es investigadora del Institute for American Values; Glenn es profesor de sociología en la Universidad de Texas; Clark fue concebida con esperma de donante anónimo, y desde que lo supo, a sus 18 años, trabaja para que las personas como ella puedan conocer sus orígenes. El estudio, My Daddy’s Name is Donor (“Mi papá se llama Donante”), se ha realizado sobre una muestra de 560 hijos de donantes, que se comparan con dos grupos de ese mismo tamaño: uno de huérfanos que fueron adoptados en la infancia, y otro de nacidos en el seno de un matrimonio. En los tres grupos, los encuestados tienen entre 18 y 45 años.
El diagnóstico prenatal tiene un margen de error inevitable
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha absuelto a la Administración tras la malformación congénita de un bebé que no fue detectada durante la gestación. El fallo aclara que las pruebas de diagnóstico prenatal tienen un porcentaje de error que no puede evitarse.
Marta Esteban - Viernes, 4 de Junio de 2010 - Actualizado a las 00:00h.
Federico de Montalvo
Las técnicas de diagnóstico prenatal tienen un porcentaje de error inevitable. Esta es la premisa de la que ha partido el Tribunal Superior de Justicia de Madrid para absolver a la Administración de la demanda interpuesta por los padres de un niño con una acondroplasia heterocigota no detectada durante las primeras semanas de gestación.
La resolución judicial se apoya en dos hechos: ese margen de error ligado a las técnicas ecográficas y que la patología que padece el menor es una "malformación especialmente difícil de diagnosticar".
Los magistrados se basan en las conclusiones de los informes periciales frente a los argumentos de la demanda, que imputan la responsabilidad a la Administración teniendo en cuenta los antecedentes de la gestante. En efecto, según detalla la demanda, se trataba del tercer embarazo de la paciente, con 38 años de edad y que tenía una hija con un síndrome de Turner y diabetes gestacional.
Los peritos no aprecian mala praxis durante el control del embarazo ni en las pruebas diagnósticas realizadas. Así, los peritos afirman que la gestación de la mujer fue correctamente catalogada de alto riesgo teniendo en cuenta los antecedentes familiares, su edad y el aumento de la traslucencia nucal que se había detectado en el feto en la primera de las ecografías.
Ante estas características, "las pruebas realizadas fueron las que se recomiendan en este tipo de gestaciones", es decir, las establecidas en los protocolos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. El diagnóstico de la patología que finalmente presentó el feto no pudo determinarse antes "porque en la ecografía de la semana 20 no había signos compatibles con un retraso en la estatura". La acondroplasia "se sospechó en la ecografía de la semana 28 y se confirmó en la de la 31 semana".
Sin opción a abortar
Además, según las periciales aportadas al proceso por la aseguradora Zurich España, representada en el juicio por el abogado Federico de Montalvo, "el diagnóstico ecográfico prenatal de las alteraciones esqueléticas supone una gran dificultad sobre todo en los dos primeros trimestres del embarazo".
En cualquier caso, los magistrados, que declaran la conformidad de la actuación sanitaria con la lex artis, aclaran que "en ningún caso la malformación que se discute podía ser considerado como grave tara física, de acuerdo con el artículo 417 bis del Código Penal", que establece las causas que ampararían una interrupción voluntaria del embarazo. Al no estar incluido en las indicaciones de dicho precepto, la embarazada "no lo podía invocar" para abortar.
Los niños de reproducción asistida tienen más riesgo de malformaciones congénitas
Los niños que nacen por reproducción asistida corren un mayor riesgo de desarrollar malformaciones congénitas y los médicos deberían estar preparados para informar a los padres de estos riesgos, según la doctora Géraldine Viot, genetista clínica del Hospital Maternidad Port Royal de Paris (Francia), quien participa este lunes en la Conferencia Anual de la Sociedad Europea de Genética Humana.
Según la doctora Viot, la mayoría de los médicos que trabajan en las clínicas de reproducción asistida en Francia sólo hablan de estos riesgos a las parejas si preguntan sobre estas cuestiones específicas.
El equipo dirigido por Viot realizó una encuesta en 33 centros franceses autorizados para practicar estas técnicas de reproducción, que representan alrededor de un tercio del total de clínicas de este tipo registradas en este país.
Los autores observaron todos los nacimientos por reproducción asistida que se realizaron en estas clínicas de 2003 a 2007, en total 15.162 niños. Fue el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre este asunto. Para ello, ambos padres y los pediatras rellenaron cuestionarios y se comparó la prevalencia de malformaciones con los datos obtenidos de los registros nacionales y trabajos ya publicados.
Según explica esta experta, “se encontraron una mayor malformación congénita en 4,24 por ciento de los niños, en comparación con el 2 a 3 por ciento que esperábamos encontrar, en base a estudios anteriores que ya estaban publicados”.
“Estas tasas superiores se debieron, en parte, a un exceso de enfermedades cardíacas y malformaciones del sistema uro-genital, que fueron mucho más comunes en los niños. Entre las malformaciones secundarias se encontró una tasa cinco veces más alta de angiomas, tumores benignos construidos con pequeños vasos sanguíneos sobre o cerca de la superficie de la piel. Esto ocurre más del doble de veces en niñas que en niños”, ha apuntado la doctora Viot.
Sin embargo, según dicen los científicos, estos resultados están lejos del 11 por ciento de malformaciones mayores que registraron otros estudios. “Dado que nuestro estudio es el más grande realizado hasta la fecha, pensamos que nuestros datos tienen más posibilidades de ser estadísticamente representativos de la verdadera situación”, ha indicado.
La media de edad de los padres de niños nacidos con malformaciones no fue estadísticamente diferente de la de otros padres del grupo. Los orígenes de las malformaciones son probablemente múltiples, según Viot.
“Necesitamos -asevera- realizar más investigaciones para entender la relación entre la cultura sobre el uso de embriones, los tiempos para su transferencia, la estimulación ovárica, el uso del ICSI, en el que el esperma es inyectado directamente en el óvulo, la congelación de gametos o embriones y estos desórdenes”.
“Estimamos que, en Francia, unos 200.000 niños han nacido por reproducción asistida y por lo tanto, una tasa de malformaciones de esta magnitud supone un problema de salud pública”. “Es importante que todos los médicos y también los políticos estén informados de esto. También necesitamos realizar un seguimiento a todos los niños nacidos por estas técnicas y emplear un mayor esfuerzo en tratar de entender qué procedimientos empleados están implicados en este problema”.
Este equipo de investigadores intentó seguir con su trabajo analizando 4.000 cuestionarios, de niños nacidos en 2008, y observar el desarrollo motor de los nacidos en 2003, que ahora tienen siete años. “Siguiendo a todos estos niños esperamos entender mejor, no sólo qué puede ir mal tras practicar la reproducción asistida, sino también por qué van mal”.
Selección genética para curar: se destruyen embriones a la espera de “casi un milagro”
Fuente: Forum Libertad, 16-3-2009 Lo dice el presidente de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida que ha autorizado nueve casos de los cuales sólo uno ha tenido éxito El presidente de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida, Augusto Silva, ha calificado de “casi un milagro” el diagnóstico genético preimplantatorio y que se viene realizando a pesar de la destrucción sistemática de embriones que comporta dicha práctica. La prueba, según fuentes del Ministerio de Sanidad, es que de entre los nueve casos aprobados por la comisión, el último ha sido el único en tener éxito desde que en 2006 se hizo efectiva la ley que regula el diagnóstico genético preimplantatorio (DGP). El caso hace referencia a Andrés, un niño que padecía la enfermedad de beta-talasemia mayor (anemia grave congénita) y que ha sanado gracias a la sangre del cordón umbilical donada por su hermano Javier. En declaraciones que publica La Vanguardia, Silva señala que la técnica del DPG es algo “muy, muy complejo” como lo demuestran las ocho de las nueve familias que no pudieron curar a sus hijos a través de esta técnica en España. Por lo que se desprende que la mayoría de los casos fracasan y se destruyen embriones sin necesidad. Según apunta la cabecera catalana deberían extraerse como mínimo diez embriones, de los cuales seguramente sólo cinco estén sanos –no porten la enfermedad hereditaria- y sólo uno sea compatible con el hermano. La técnica, sujeta posteriormente a nuevos condicionantes difícilmente superables, demuestra el despilfarro de embriones y por lo tanto de vidas humanas en gestación que se eliminan. El primer caso que se realizó utilizando esta técnica de seleccionar un hijo para curar a otro fue en Estados Unidos el año 2000. Francia en la misma senda que el Tribunal Constitucional Según recuerda Antoni Puigverd en su artículo de opinión que publica La Vanguardia bajo el título ‘Aborto: hipocresía y ligereza’, el Comité Consultatif Nacional d’Ethique francés –en un país declarado laico y republicano- afirma que “el embrión humano desde la fecundación pertenece al oden der ser y no del tener, de la persona, no de la cosa o del animal. Debería ser considerado éticamente como un sujeto en potencia, como una alteridad de la que no se puede disponer sin límites y cuya dignidad señala los límites al poder o dominio por parte de otros”. Estas conclusiones del Comité francés que entiende la existencia de vida desde el momento de la fecundación están en consonancia con la sentencia del Tribunal Constitucional español que afirmaba que “una vida humana [...] comienza con la gestación” y también que “la gestación ha generado un tertium existencialmente distinto a la madre…”, añadiendo que “el nasciturus está protegido por el Art. 15 de la Constitución.[...] Es un bien jurídicamente protegido”. La protección del feto la concreta asimismo el Tribunal Constitucional en su sentencia en estos términos: “el nasciturus implica para el Estado, con carácter general, dos obligaciones, la de abstenerse de interrumpir o de obstaculizar el proceso natural de gestación, y la de establecer un sistema legal para la defensa de la vida que suponga una protección definitiva de la misma”.
¿Reconsiderar las células madre? Mister Obama llega tarde.
Las células madre embrionarias tienen sus inconvenientes: causan tumores y las células adultas derivadas de ellas pueden ser rechazadas por el sistema inmunológico. N. W. (NYT) y EFE El presidente Barack Obama eliminó el pasado lunes un obstáculo que durante mucho tiempo ha impedido la investigación con células madre, al permitir a los investigadores usar fondos federales (la gran mayoría) para trabajar con un mayor número de líneas de células madre embrionarias humanas que las que se establecieron antes del 9 de agosto de 2001. A nivel práctico, a los investigadores que se financien con fondos federales, ahora les resultará más fácil experimentar con células madre que, aunque siguen siendo importantes, han sido eclipsadas por otros avances. Hasta ahora, para estudiar líneas de células madre no autorizadas, los investigadores tenían que montar laboratorios independientes, financiados privadamente y realizar trámites contables para tener la seguridad de no haber usado ni un solo centavo de subvención en la investigación. Ya no hace falta. El levantamiento de tales requisitos “es una ayuda para la investigación”, explicó el doctor Arnold Kriegstein, un investigador con células madre en la Universidad de California, en San Francisco. Sin embargo, el apoyo del presidente a la investigación con células madre embrionarias llega en un momento en que muchos avances se han realizado con otros tipos de células madres. El biólogo japonés Shinya Yamanaka descubrió en 2007 que las células adultas podían ser reprogramadas hacia un estado embrionario con facilidad. Esta tecnología “podría acabar por eclipsar las líneas de células madre embrionarias para las aplicaciones terapéuticas así como para el diagnóstico”, comentó Kriegstein. Para los investigadores, reprogramar una célula adulta puede ser más conveniente y, además, nunca ha habido restricciones para trabajar con células madre adultas. Aplicaciones terapéuticas Por lo que se refiere a las aplicaciones terapéuticas, por muy remota que sea esta posibilidad, tratar a los pacientes con sus propias células evitaría el problema del rechazo. Miembros del Congreso y partidarios de combatir las enfermedades han estado hablando durante mucho tiempo de la investigación con células madre embrionarias humanas como si este fuera un camino seguro para conseguir curas para dolencias que actualmente no tienen tratamiento. Los científicos no han mostrado públicamente objeciones ante unas esperanzas tan ambiciosas, que han ayudado a movilizar fuentes de subvenciones como la iniciativa de 10.000 millones de dólares en California para investigación con células madre. En privado, sin embargo, los investigadores han planteado unos objetivos mucho más modestos para las células madre embrionarias. Su principal interés se centra en derivar líneas de células madre embrionarias de pacientes con enfermedades específicas y por hacer el seguimiento del curso de las células en el tubo de ensayo para poder elaborar conocimiento básico sobre cómo se desarrolla la enfermedad. A pesar de que en enero la Geron Corp. empezó a realizar un test de seguridad aprobado por la FDA con células madre embrionarias en lesiones de médula espinal, muchos científicos creen que para implantar tejidos derivados de células madre en pacientes todavía hay que recorrer un largo camino. Las células madre embrionarias tienen sus inconvenientes. Causan tumores y las células adultas derivadas de ellas pueden ser rechazadas por el sistema inmunológico del paciente. Además, sea cual sea la enfermedad que cause la muerte de las células del tejido del paciente, también es probable que mate a las células que se hayan introducido. Aunque todos estos problemas se pueden solucionar, hasta ahora no se ha solucionado ninguno. Las restricciones sobre las células madre embrionarias tienen su origen en el Congreso, desde 1996 ha prohibido el uso de financiación federal en experimentos en los que se destruyeran embriones. Aunque Obama ha puesto en marcha la política que anteriormente propuso Clinton, siguen manteniéndose restricciones por parte del Congreso. Los investigadores todavía tienen prohibido usar financiación federal para derivar nuevas líneas de células madre embrionarias humanas. Sin embargo, se les permitirá investigar con nuevas líneas de células madre que se hayan desarrollado en un laboratorio con financiación privada. La investigación con células madre es la más conocida de las líneas de lo que se conoce como medicina regenerativa. Regenerar un cuerpo envejecido con sus propios y sutiles sistemas de regeneración, de los que las células madre forman parte, debería ser más efectivo que el método actual de medicamentos y cirugía. Los científicos no se encuentran más que en el umbral de comprender como las células del cuerpo interactúan. Pasarán años antes de que se conozcan los elementos que se han de ajustar para que una célula se convierta en una neurona productora de dopamina del tipo que se destruyen en la enfermedad de Parkinson.
Hayan un nuevo método para reprogramas células adultas (IPS)
ueves, 05 de marzo de 2009 El descubrimiento, hecho por el científico japonés Shinya Yamanaka, de que es posible “reprogramar” una célula somática para convertirla en pluripotente cambió el panorama de la investigación en células madre, haciendo prácticamente superfluos los esfuerzos aún infructuosos con las células embrionarias. Pero hasta que las nuevas células pluripotentes inducidas (iPS) tengan aplicación médica, un escollo importante era el uso de retrovirus para insertar los genes que causan la reprogramación. Ahora, según anuncia Nature, se ha encontrado un método para conseguir lo mismo sin virus. Yamanaka descubrió cuatro genes que dan a las células la pluripotencialidad, o sea la capacidad –que tienen las células madre embrionarias– de diferenciarse en células de cualquier tejido. Insertados en células diferenciadas, por ejemplo de piel, las convierten en células madre pluripotentes. Las iPS ofrecen tanta plasticidad como las células madre embrionarias, pero no requieren destruir embriones ni clonar, ya que las células de partida se pueden tomar del mismo paciente. En este aspecto, presentan las mismas ventajas que las células madre adultas, con el añadido de su mayor versatilidad (las adultas son multipotentes: pueden dar lugar a varios tipos de tejidos, no todos). Pero hasta ahora las iPS no eran bastante seguras. Primero, usar virus para insertar los genes resulta arriesgado, ya que su material genético puede contaminar el de las células programadoras y acabar causando anomalías impredecibles. Segundo, las iPS presentan, aunque al parecer en grado menor, la misma tendencia de las células madre embrionarias a generar tumores cuando se implantan en organismos adultos. Estos problemas pueden estar en vías de solución gracias a los recientes experimentos de Keisuke Kaji (Universidad de Edimburgo) y Andreas Nagy (Samuel Lunenfeld Research Institute, en el Mount Sinai Hospital de Toronto), de los que informa Nature. En primer lugar, estos investigadores lograron insertar los genes necesarios para la reprogramación sin emplear virus, lo que hasta ahora nadie había logrado con células humanas, aunque sí en ratones. El vector empleado es un fragmento de ADN (llamado casete) con los cuatro genes descubiertos por Yamanaka más otro que induce la inserción. Así las células somáticas se convirtieron en iPS. Después, los investigadores retiraron la casete para que los genes introducidos no quedaran en las iPS, pues la permanencia de estos es lo que las hace proclives a generar tumores. Pero este segundo paso solo lo lograron con células de ratones. Hasta que no se repita el éxito con las humanas, las iPS seguirán teniendo un factor de riesgo. Además, hay que comprobar que las iPS obtenidas así mantienen indefinidamente su pluripotencialidad. Y falta aún averiguar cómo controlar la diferenciación de estas células para que den lugar al tejido que se necesite en cada caso. De modo que no se ha llegado al final, como dice el propio Kaji: “Es un paso hacia el uso práctico de células reprogramadas en medicina, que quizá hasta elimine la necesidad de recurrir a embriones humanos como fuente de células madre” (The Guardian, 2-03-2009). Tomado de Aceprensa 2 marzo 2009
Científicos convierten células adultas de pancreas en secretoras de insulina
Investigadores de EEUU desarrollan un nuevo método de reprogramacin celular. En el experimento se logró disminuir los niveles de glucosa de roedores con diabetes ANGELES LPEZ (El Mundo) Desde hace aos mltiples investigaciones buscan la manera de 'fabricar' células para curar la diabetes. La iniciativa clsica ha sido intentar desarrollar islotes pancreáticos, lugar donde se produce la insulina, a partir de células madre embrionarias. Sin embargo, un equipo de la Universidad de Harvard (EEUU) ha cogido un 'atajo' para llegar al mismo destino. Estos cientficos han reprogramado células adultas del páncreas de ratones diabticos y las han convertido en células productoras de insulina. Con un mtodo parecido al que emple Yamanaka para transformar células de la piel en células madre embrionarias, el equipo codirigido por Douglas A. Melton recurrió a varios genes o factores de transcripcin para 'forzar' a las células adultas de páncreas dañados por la diabetes tipo 1 a convertirse en células beta, aquellas que se encuentra normalmente ubicadas en los islotes pancreticos y que son productoras de insulina. La diferencia de este experimento es que, en lugar de reprogramar las células adultas para que vuelvan a su estadio ms primario y luego cultivarlas para convertirlas en otro tipo de células adultas, tal y como hizo Yamanaka, se ha hecho una conversin directa, es decir, de una clula adulta de un páncreas enfermo se pas a otra clula adulta pero capaz de producir insulina. "Sólo nos preguntábamos, como si fuéramos estudiantes, algo muy simple: por qu tenemos que retroceder por completo? Podramos ir directamente de un tipo de célula a otro?", explica Melton, que eligi para su investigacin la diabetes tipo I, enfermedad que padecen sus dos hijos, Emma y Sam. "Me despierto cada da pensando en cmo fabricar células beta". Para lograrlo, Melton y su equipo seleccionaron en un primer momento 1.100 genes que presentaban factores relacionados con el desarrollo embrionario del páncreas. De ese primer gran nmero, fueron quedndose con aquellos que ms se relacionaban con las células beta, hasta llegar finalmente a tres (Ngn3, Pdx1 y Mafa) que fueron insertados en los roedores mediante adenovirus para que se dirigieran a las células exocrinas del páncreas, las ms comunes (conforman el 95%) de este rgano pero incapaces de producir insulina. Tras una serie de pruebas, los investigadores comprobaron en primer lugar que estos tres genes ayudaban a convertir las células exocrinas del páncreas en células beta productoras de insulina. Tambin constataron que la respuesta, es decir, la conversin celular se mantena en el tiempo sin necesidad de volver a inyectar nuevos genes. ... El propio Melton reconoce que "ha sido una mezcla de trabajo, suerte y suposiciones. Logramos una completa transformacin, o reutilizacin, de un tipo de clulas a otro. Estamos encantados". Las ventajas de este mtodo frente a la reprogramacin de Yamanaka son varias. El proceso de reconversin es ms rpido y eficiente que si se emplean clulas madres. Y probablemente ms seguro, ya que uno de los inconvenientes de las clulas pluripotenciales es el riesgo de que desarrollen tumores. Sin embargo, son varias las limitaciones para que se pueda utilizar este sistema en personas. Por un lado, se necesita el empleo de adenovirus para insertar en el lugar adecuado los factores claves en la reprogramacin. La inoculacin de adenovirus en el cuerpo humano podra tener consecuencias peligrosas. Por otro, los autores reconocen que todava no saben por qu con sólo tres factores de transcripcin es suficiente para convertir unas células adultas en otras. A pesar de las limitaciones, los investigadores sospechan que este mtodo podra ser til en otras patologas. "El propsito es crear de nuevo clulas que estn destruidas o daadas en las personas", afirman Melton, aunque reconoce que para esto todava faltan muchos aos de investigación.
Las inesperadas aplicaciones de la "Humanae Vitae", 40 años después
Entrevista con Thomas Hilgers, pionero de las tecnologías naturales procreadoras ROMA, viernes, 25 julio 2008 (ZENIT.org).- De no ser por la "Humanae Vitae", buena parte de la medicina reproductiva natural y de la lucha contra la infertilidad practicada hoy no habría existido, afirma el pionero de las tecnologías naturales procreadoras (Natural Procreative Technologies, NaPro). El doctor Thomas Hilgers es el cofundador del Instituto Pablo VI, de Omaha, Nebraska (Estados Unidos). También ha desarrollado el Creighton Model Fertility Care System y es autor de "The Medical and Surgical Applications of NaProTechnology" (Aplicaciones médicas y de cirugía de NaProTechnología). Con ocasión del 40 aniversario de la publicación de la encíclica "Humanae Vitae", el 25 de julio de 1968, la Academia Americana de Profesionales de Fertilidad tuvo sus encuentro anual el mes pasado en Roma. En esta entrevista concedida a Zenit, Hilgers habla de los comienzos del efecto que la "Humanae Vitae" ha tenido en su carrera profesional. --¿Dónde comenzó la idea de fundar el Instituto Pablo VI? ¿Cuál fue su inspiración? --Hilgers: Yo estaba estudiando medicina cuando tuvo lugar en la Iglesia católica todo el debate sobre el control de la natalidad. El Papa Juan XXIII había nombrado una comisión pontificia sobre el control de nacimientos que se había encontrado y había escuchado a expertos en medicina, filosofía, teología y sociología, considerando la postura de la Iglesia sobre la anticoncepción. Conforme se escapaban noticias de esta comisión, parecía que recomendarían probablemente un cambio en la postura de la Iglesia, pero sólo se conocía una parte de la historia. Cuando se publicó "Humanae Vitae" en julio de 1968, pensé que lo mejor sería leerla. Así que me fui a ver a mi capellán del Newman Club en la Universidad de Minnesota y le pregunté dónde podría conseguir un ejemplar de la "Humanae Vitae". Y su comentario fue: "¿Para qué quieres leer ese tipo de basura?". Esto me irritó. Su papel no era el de hacerme un comentario editorial. Era un sacerdote, un sacerdote católico. Debía compartir al menos lo que la Iglesia estaba diciendo, y no tener miedo de hacerlo. Un par de meses después, los Caballeros de Colón presentaron un anuncio como suplemento del domingo. Por 25 centavos podrían enviarte un ejemplar. Lo hice y, cuando lo recibí, lo leí, y me convertí al instante. Al final de la "Humanae Vitae", el Papa Pablo VI pedía a los hombres de ciencia, a los médicos y a los profesionales de la salud que hicieran algo, que se implicaran. Pensé que me estaba hablando a mí directamente. Y así lo hice. He realizado un montón de investigaciones en la facultad de medicina. He trabajado con personas de la Universidad de Minnesota, aprendí a investigar y descubrí que me gustaba. Comencé mi primer proyecto de investigación en diciembre de 1968 en un sistema de planificación familiar natural. No fui muy lejos, pero al menos fue el comienzo. Tras unos pocos años de preparación en obstetricia y ginecología, me encontré en 1972 con el doctor John Billings. Había escuchado una presentación sobre el método Billings y eso me puso en el camino de lo que realmente quería. El método Billings era nuevo y tenía detrás de sí un concepto diferente y pensé que era digno de estudio. También sufrió ataques como cualquier cosa en este campo y pensé que alguien debería tomarse un tiempo para hacer una revisión independiente del mismo. Comenzamos en 1976 cuando estaba en la facultad en la Escuela de Medicina de la Universidad de St. Louis. Y en un año y medio descubrimos este lenguaje, un lenguaje común que las mujeres podrían usar cuando hicieran sus observaciones, que los médicos supieran lo que ellas observaban y con el que podrían relacionarse sus profesores. Todo el mundo estaba usando el mismo lenguaje. Era fabuloso. Fue el comienzo de todo. Nuestro trabajo comenzó así con la investigación del método natural de planificación familiar. Resultó que el método Billings, que se convertiría después en el Modelo Creighton del método de ovulación, pasó a ser algo natural, algo que puede recomendar un ginecólogo a sus pacientes que tienen otro problemas como infertilidad, embarazos malogrados, reglas anormales o cualquier otra situación ginecológica. Si estaban en edad reproductiva, les pedía a las mujeres que anotaran sus ciclos. --¿Quiere decir que comenzó con la ventaja de anotar los ciclos? --Hilgers: Sí, en cierto sentido fue así. En uno de los atlas publicados por los Billings en 1974 o en 1976, había unas anotaciones de una paciente que era infértil, y se mostraban cosas que normalmente no se reflejaban en mujeres de fertilidad normal. Las mujeres anotan ciclos secos. Pensé que no había razón para pensar que los Billings habían publicado algo que no era verdad. Lo creí. Me ocurrió algo divertido cuando, al hacer nuestra primera sesión introductoria en 1976, había dos personas con problemas de infertilidad que se dirigieron a mí. Al final de la presentación hablé con ellas para intentar solucionar su problema. Pero no querían. Pensaban que no había nada que hacer. No obstante, continué tratando a personas con problemas de fertilidad, de forma que comenzamos a aplicar el sistema a otros problemas ginecológicos. Así pasamos 15 años en los que no sólo estudiamos el sistema desde un punto de vista de planificación familiar, profundizando en él, sino que empezamos a aplicarlo y a aprender de nuestras pacientes con problemas ginecológicos y reproductivos. En 1991, publiqué un pequeño libro titulado "Aplicaciones médicas de la planificación familiar natural: guía médica a la Naprotecnología". Fue la primera vez que se utilizó la palabra. Aquel libro tuvo un impacto increíble en la gente y siempre me he sentido sorprendido por ello. No pensé en él como en un gran libro. Para mí fue asombroso, porque ahora tenemos médicos incorporados a nuestro programa. Fue verdaderamente excitante para mí personalmente porque trabajé durante mucho tiempo sin ningún apoyo. Ahora, nuestra comprensión sigue creciendo y desarrollándose. Todavía no comprendemos todo. Así en el año 2004 publicamos un libro de texto médico y ahora estamos intentando ponerlo en práctica y seguir investigando. --Cuando usted comenzó con este trabajo a principios de los setenta, ¿preveía que treinta años después iba a ver el desarrollo que ha tenido? Hilgers: No. Suelo decir con respecto al desarrollo que ha tenido lugar, que ha ocurrido en parte porque nunca cerré la puerta a nada. La gente me pregunta cuáles fueron mis metas y objetivos. Yo respondo: "no tengo metas ni objetivos". Y esto porque no sabía adónde nos llevaría este trabajo. Así, me fui dando cuenta con el tiempo de que uno comienza por ver las cosas que nunca hubiéramos visto si hubiera cerrado la puerta en 1978 y si hubiera dicho que aquello era todo lo que teníamos que saber. Dejamos la puerta abierta y nos vinieron más y más cosas, ya sea una mujer con infertilidad, embarazos malogrados repetitivos o una cistitis ovárica recurrente...; seguimos aprendiendo y en gran medida aquella puerta sigue abierta. Luego comenzamos a darnos cuenta de que con la Naprotecnología, aquella puerta quedó plenamente abierta, y logramos algo que merecía la pena. Pero para responder directamente a su pregunta, no teníamos, en absoluto, ni idea y, por supuesto, una meta al comenzar esto. Sólo lo que empezamos a ver investigando. --Osea, ¿la "Humanae Vitae" no ha tenido sólo impacto en la planificación familiar? --Hilgers: Estoy seguro de que si en aquel momento alguien me hubiera preguntado, "quisiera saber si este método funciona como un sistema de planificación familiar, como un método para evitar un embarazo", probablemente le habría dicho que era eficaz, puesto que es allí donde estábamos en aquel momento. Pero aquello no era un punto final en sí mismo, porque para mí tenían mucho sentido, como ginecólogo, los flujos vaginales o las reglas como señales de problemas subyacentes. Incluso pensando como ginecólogo, sabemos muy poco sobre estas cosas incluso hoy en día, pero me siento pasmado de qué pocos ginecólogos saben de estas cosas. Ha sido un viaje increíble en ese sentido porque no te esperas que cosas como ésas ocurran. --¿Qué le gustaría que ocurriera dentro de la Iglesia institucional? --Hilgers: Hay probablemente dos respuestas a esta cuestión. En nuestra conferencia traté el papel que la "Humanae Vitae" y la Iglesia católica desempeñaron en el desarrollo de la Naprotecnología. Me parece absolutamente claro que nada de esto hubiera ocurrido si no estuviera la Iglesia. Puedo personalmente volver a cuando usted me preguntó sobre cuál era mi motivación. Mi motivación fue la "Humanae Vitae". Es claro y simple, recuerdo el día en que la leí. El día en que me di cuenta de que era un fundamento en esta área. Pero no tenía ni idea de que se desarrollaría de esta forma. Al mismo tiempo, la Iglesia tenía un papel absolutamente claro; si la Iglesia no hubiera hecho su parte, esto nunca se hubiera logrado. Estoy totalmente convencido de ello. Y entonces, te preguntas si no hubiéramos tenido esa visión, esa dirección de la Iglesia, ¿qué habría ocurrido? Si la Iglesia no hubiera hablado no habría esperanza hoy en el área de la medicina reproductiva o en el área pro vida. En cuanto al otro lado de almoneda, la "Humanae Vitae" también trajo un montón de disensión y controversia y creo que la Iglesia ha respondido bien a todo esto en general. Creo que los líderes de la Iglesia son en cierto modo tímidos y han sido intimidados por la gente que disentía. Ellos, los líderes, los obispos y más arriba, e incluso los sacerdotes y los religiosos católicos, no se tomaron tiempo para estudiar esto, estudiar los acontecimientos que estaban teniendo lugar, estudiar los avances durante ese periodo, de forma que adquirieran su propia sensación de confianza en estos avances. Necesitamos que la organización de la Iglesia sea capaz de avanzar en esto. Me queda claro también que es necesario que la Iglesia siga implicada, pero ahora de una forma mucho más práctica, para que la gente se sienta animada a hacer este trabajo y a aportar fondos. Ha sido una gran lucha hacer esto sin ninguna financiación exterior. En este sentido la Iglesia sigue teniendo un papel enorme y tiene que seguir a la cabeza en el área filosófica y teológica, con lo que tiene que ver con la investigación sobre fecundación in vitro, clonación, investigación con células madre de embriones. Todo esto surge de la anticoncepción y, obviamente, necesitamos a gente trabajando también en estos temas. --¿Qué visión tiene de los próximos 40 años y qué papel puede desempeñar el Espíritu Santo en el futuro del Modelo Creighton FertilityCare y de la Naprotecnología? --Hilgers: Es una pregunta interesante. Me he preguntado y creo en la presencia del Espíritu Santo en la habitación del Papa Pablo VI. En nuestra conferencia en Roma, el cardenal Giovanni Battista Re fue quien pronunció la alocución clave. El cardenal Re trabajó durante seis años en la Secretaría de Estado del Vaticano durante el pontificado de Pablo VI. El cardenal Re no citó la "Humanae Vitae" sino un discurso que dio el Papa Pablo VI unos días o semanas después de la encíclica. El cardenal recordaba la afirmación del Pontífice de que había "puesto su confianza en el Espíritu Santo de forma que pudiera ser una voz para la verdad". Cuando consideras esto, es algo verdaderamente para recordar. De alguna forma esto es así porque él estaba sólo en aquel momento. Había personas que le apoyaban, supongo, en el Vaticano, pero tenía a todo el mundo en contra. Y es la situación perfecta para que el Espíritu Santo trabaje. No sé con exactitud cómo será el futuro de este trabajo del Espíritu Santo. Creo que el mismo sistema del Modelo Creighton y la Naprotecnología tienen un papel que desempeñar en el futuro y tenemos que seguir trabajando para hacer más disponibles los servicios FertilityCare y que más gente los conozca. Piense sólo en los Estados Unidos. Probablemente el 99% de las mujeres jamás han oído hablar de esto. Hay un gran vacío para llegar a la gente. Así, mucho de nuestro trabajo en los próximos 10 años en el Instituto Pablo VI será encontrar formas de llegar a grupos de mujeres y hombres. Sólo en Estados Unidos tenemos cerca de 200 centros de FertilityCare. Necesitamos entre 3.000 a 4.000. Esto puede darle una una idea de hacia dónde vamos. Va a llevar tiempo conseguirlo, pero tenemos muchos de los componentes de la estructura reunidos. De muchas formas se ha realizado un buen trabajo. Incluso el desarrollo de la Academia Americana de Profesionales de FertilityCare ha sido parte de un desarrollo general del sistema del Modelo Creighton. Se fundó en 1981 porque no había ninguna organización que respondiera a las demandas profesionales de estos nuevos maestros del Modelo Creighton, y ahora los médicos se van acercando. Se ha hecho todo este trabajo fundacional y ahora es necesario que se alimente, crezca y desarrolle. Habrá avances. Una de las cosas que me gustaría ver es una cura para la infertilidad. La Naprotecnología esperanzas de lograrlo. Los profesionales de la corriente dominante en obstetricia y ginecología, la fecundación in vitro, están mostrando que no tiene un futuro. Ellos se han ocupado menos de lo que va mal en la fertilidad de la pareja, por lo que no están interesados en las causas subyacentes. Pero nosotros sí estamos interesados. Creo que si podemos progresar con unos pocos pasos importantes, dejando atrás los programas in vitro, los podremos dejar fuera del negocio. Y me gustaría ver que esto ocurre. Se han hecho cosas horribles con las mujeres, con los médicos y con la misma profesión. En cuanto al negocio del control de nacimientos, no creo que podamos sacarlo del mercado. Todo lo que podemos esperar es competir con él. Y tenemos cosas verdaderamente buenas que proponer. Pero es como una pared en blanco. No convencen a la industria del control de la natalidad. A nivel individual puedes convencer a la gente. El mundo de Margaret Sanger tiene una filosofía opuesta en 180 grados a lo que estamos haciendo y de lo que habla la Iglesia. El Papa Juan Pablo II dijo, en términos bastante directos, que la diferencia entre el método natural y el anticonceptivo está en puntos de vista sobre la persona humana irreconciliables. Por eso, en última instancia, el debate está en eso. Y es ahí donde verdaderamente está el debate sobre el aborto. Las sentencias del Tribunal Supremo de que el niño en el vientre materno no es una persona son como las que se dictaron durante 150 años con las personas de color. Sabemos que esto no puede funcionar. El aborto es otra cosa que hay que eliminar. --¿Podrá cambiarse la visión sobre la anticoncepción artificial? --Hilgers: No soy de ninguna forma favorable a la anticoncepción, pero la anticoncepción se resiste a luchar. Yo establecería de modo más rápido y competitivo nuestros programas, porque creo que puedes cambiar totalmente lo que piensa una nación si logras que un número considerable de personas piensen lo mismo sobre esta clase de temas. Es algo parecido a vacunar. No tienes que inmunizar al 100% de la gente para eliminar una enfermedad. Si logras que el 30%, o el 40%, o el 50% de los norteamericanos, o del mundo, usen el método natural, verás un gran cambio de actitud con respecto a cómo se toman hoy las decisiones. Por Robert Conkling, traducción del original inglés realizada por Justo Amado
“Las células madre embrionarias han fracasado; la esperanza para los enfermos está en las células adultas”, Natalia López Moratalla en la Academia de Medicina de Granada
La conferencia tuvo lugar en el sugerente marco del Salón de Actos de la Academia de Medicina de Granada, sito en la propia Facultad de Medicina. Algunas de las grandes figuras de la Medicina española contemporánea han honrado ese aula con su ciencia. Abrió el acto nuestra Presidenta, Mª Dolores Gómez Armenteros, haciendo una breve presentación de ANDOC, resaltando cómo una medicina verdaderamente humana, trata siempre conjugar el rigor científico con el respeto a la dignidad de la persona. A renglón seguido, presentó a la conferenciante, Dª María Castellano Arroyo, Catedrática de Medicina Legal de la Universidad de Granada. La Dra. López Moratalla, habló sobre “Posibilidades y aspectos bioéticos de la investigación con células madre”. Se refirió, en primer lugar, al avance espectacular que ha tenido en la última década la denominada medicina regenerativa. Si en un principio se confió en las posibilidades terapéuticas de las células madres embrionarias, en la actualidad, la investigación ha derivado decididamente hacia el empleo de las células madre o troncales “adultas”: “que se extraen del propio organismo y que están ya dando resultados en la curación de enfermos. Sin embargo, las células madre embrionarias han fracasado. Ha caído, por el peso de su propia irracionalidad, el uso terapéutico de células provenientes de embriones generados por fecundación, o células humanas provenientes de la transferencia nuclear a óvulos (lo que se conoce por clonación terapéutica)”. Hoy se reconoce unánimemente que las células de adulto poseen “el mismo potencial de crecimiento y diferenciación de las células troncales embrionarias y sustituyen con creces a las posibilidades biotecnológicas soñadas para aquéllas”. Así pues, los últimos hallazgos sobre las posibilidades terapéuticas de las células madre adultas, ponen en entredicho abiertamente las dos grandes “promesas” propiciadas por la nueva ley española de biomedicina: el uso y creación de embriones para investigación y la llamada clonación terapéutica. A los graves reparos éticos ya conocidos (la destrucción indiscriminada de miles de embriones humanos), se unen evidencias científicas que cuestionan cada vez más su utilidad terapéutica. “La expectación con que se recibieron las células troncales, y el hecho de que desde el inicio las células de adulto tuvieran que competir con las embrionarias, como alternativas a la gran promesa de curación de graves enfermedades, ocasionó que la divulgación de los avances se viera presionada por una cierta prisa en que mostraran su eficacia. Ciertamente, mostrar que pueden funcionar en la regeneración de los tejidos, es no solo un derecho de la verdad sino una forma racional de mostrar que el papel de la medicina es esencialmente ayudar al buen funcionamiento de lo alterado, sin invasiones ni destrucciones. Pasado ese periodo es preciso el esfuerzo por rodear a esta investigación de la serenidad que toda investigación requiere”. La Prof. López Moratalla, concluyó señalando que “es una exigencia ética de la investigación dar una información veraz a la sociedad y que pueda decidir con conocimiento los aspectos de la política científica que le atañen; entre otros que pueda incentivar o frenar la dedicación de recursos a un campo prometedor, al tiempo que se evite crear expectativas irreales ante determinadas enfermedades, al menos a corto plazo”. Granada, 22 de abril de 2008 (En la foto, la Dra. López-Moratalla durante su intervención) Puede visionarse parte de la intervención en video López Mortalla
¿Quiere usted adoptar un embrión?. En 2007 nacieron 68 niños tras un programa de adopción en Cataluña.
La Gaceta. 25 de enero de 2008. Santiago Mata Madrid. Las clínicas de fecundación humana almacenan un número de embriones que puede estimarse entre 100.000 y 200.000. Es la cifra que maneja Santiago Álvarez, de la asociación de clínicas Anacer, aunque no existe un registro de seres humanos congelados, y hay clínicas que no comparten información al respecto. España ha tenido tres leyes de fecundación asistida: la de 1986, la de 2003 y la de 2006. La primera permitía crear y congelar embriones durante cinco años, aparte de sacrificarlos para la investigación. La de 2003 prohibió que se congelaran embriones (igual que hacen Italia, Alemania, Suiza o Austria). La de 2006 ha vuelto a la permisividad. El mayor problema son los embriones abandonados por sus padres: la decisión de dejarles morir correspondía a las clínicas. Sólo una de ellas, el Instituto Marquès de Barcelona, promovió en 2005 la adopción de 728 embriones abandonados: un 70% de ellos sobrevivió a la descongelación, y la avalancha de parejas deseosas de adoptar hizo que el programa terminara menos de dos años después, con el nacimiento de 68 niños, entre ellos uno que estuvo 13 años congelado como embrión: mucho más de los cinco previstos por la ley. Según los responsables de esta iniciativa, pocas clínicas españolas promueven la adopción porque el índice de fracaso en la descongelación sería mucho mayor y pondría en evidencia que no se congelaron los embriones siguiendo criterios estrictos. Con el fin de unificar criterios y no tener que tomar la decisión de destruir los embriones, las clínicas de Anacer acordaron el año pasado que cuando los padres de un embrión no responden a dos cartas en las que deben confirmar si sigue congelado o se dona para investigación, se le considera abandonado. El pasado 7 de mayo estas clínicas firmaron un acuerdo para transferir estos embriones al Banco Andaluz de Células Madre. Su director, Pablo Menéndez, declaró a LA GACETA que “con las células embrionarias no existen, y desde mi punto de vista personal no existirá jamás, pruebas clínicas relevantes”. Sirven “para estudiar embriología humana, cáncer, toxicidad, etc”, pero no para curar.
Investigación penal sobre el uso de células madre embrionarias
ABC, 28 nov. 2007 ROCÍO MENDOZA. GRANADA Cinco investigadores del Banco de Líneas Celulares de Granada, único en España y pionero en la investigación médica con preembriones y líneas celulares preembionarias, han sido citados a declarar por un juez de Instrucción de Granada en calidad de imputados. Éste es el primer paso que da en la investigación penal -diligencias previas- que ha iniciado recientemente sobre el trabajo que los científicos desarrollan en este campo de la medicina. Y no se trata de un caso relativo al supuesto uso torticero del material que sirve para la investigación al margen de la legislaciáon vigente, sino del fondo de la cuestión. El juez ha abierto las citadas diligencias tras recibir la denuncia de un particular que sostiene que con estas prácticas se atenta contra la vida, al experimentarse con preembriones, con seres humanos, por lo que resulta anticonstitucional. El Gobierno del Partido Popular ya intentó frenar la iniciativa andaluza con la interposición de varios recursos ante el Tribunal Constitucional contra la investigación con células madre. Unos recursos que fueron retirados más tarde por el Gobierno de Zapatero, cuyo ministerio de Sanidad participa en la financiación del citado Banco de Líneas Celulares de Granada. Ahora, en el año 2007, la inicitavia parte de una sola persona y, por el momento, ha provocado la apertura de las citadas diligencias y la citación de los cinco científicos en el juzgado. Fuentes cercanas al caso confirmaron a «Ideal» que la iniciativa es de una mujer afincada en Santiago de Compostela. En esta ciudad gallega, la ciudadana interpuso una denuncia en un juzgado de guardia contra el Banco de Células Madre de Granada en la que exponía teorías relativas a la protección de la vida que, en su opinión, chocan con los estudios con preembriones humanos. Visto por un juez el escrito, se acordó la apertura de la investigación en el terreno penal. Las fuentes consultadas no han precisado si ha sido el juez gallego quien ordenó la apertura de diligencias o el de Granada.
La obtención de células madre mediante líquido amniótico puede generar abortos
La noticia ha tenido un gran eco en los medios de comunicación: el líquido amniótico se presenta como una nueva fuente de obtención de células madre que evitaría recurrir a su obtención a partir de los embriones. Ciertamente, estas células madre, en cuanto a tales, no plantean ningún problema ético, y de ahí que se hayan lanzado las campanas al vuelo por el descubrimiento, citando incluso la aprobación del Vaticano hacia el mismo. No obstante, como en toda técnica que requiera la obtención de líquido amniótico –la prueba de la amniocentesis durante el embarazo, por ejemplo-, conlleva un riesgo de aborto, por lo que, como expresa de la Doctora Gádor Joya, de la plataforma Hay Alternativas, debemos que acoger esta noticia con las debidas cautelas. Es necesario valorar muy bien dichos riesgos, así como las garantías de éxito que vaya a tener el procedimiento antes de arriesgar la vida del embrión o del feto y de celebrar tan abiertamente la noticia: aunque obviamente representa un riesgo menor para la nueva vida que el utilizar directamente a células madre embrionarias, no hay que perder de vista que hay otra alternativa, la de recurrir a células madre adultas, que a parte de no suponer riesgo alguno para la vida humana sí que han demostrado ciertas aplicaciones terapéuticas, la última en la Clínica de Navarra. REDACCIÓN HO, DIARIO MONTAÑÉS, ABC, ELMUNDO.ES, ACI PRENSA.- Los medios de comunicación se han hecho estos días una amplio eco de la noticia: el descubrimiento del líquido amniótico como una rica fuente de células madre que, representando un estadio intermedio entre las células madre embrionarias y las adultas, se han mostrado desde el punto de vista científico capaces de formar tejidos tales como el nervioso o el óseo; además, se argumenta en su favor que su bajo riesgo de desarrollar tumores las favorece sobre el uso de células embrionarias. Con todo, se ha querido ver en este hallazgo la superación de los problemas éticos que representa el uso de células madre embrionarias, por lo que comporta de manipulación y destrucción de seres humanos. No obstante, hay que manifestar una importante cautela. Y es que la obtención de células madre por este sistema conlleva, como siempre que se extrae líquido aminiótico, un riesgo de aborto. algo que hay que sopesar, sobre todo cuando la alternativa de las células madre adultas no plantean ningún problema ético y además, frente a los años de estudio que restan para comprobar los efectos terapéuticos de la técnica que recurre al líquido amniótico sobre humanos, el uso de células madre adultas sí que ha demostrado ya ciertos e importantes efectos en cuanto a la mejora de la salud. La investigación a partir del líquido amniótico Según el nuevo estudio, publicado en la revista Nature Biotechnology, indica que el 1% de las células del líquido amniótico recogidas en una amniocentesis (prueba diagnóstica que conlleva un riesgo de aborto) tienen en su superficie un tipo de antígeno (c-Kit), el mismo que presentan las células madre embrionarias. No obstante, estas células son claramente diferentes a las embrionarias y a las células madre adultas. Para llevar a cabo su trabajo, el equipo del doctor Anthony Atala, principal investigador y director del Instituto de Medicina Regenerativa de la Universidad Wake Forest, ha realizado sus investigaciones con ratones y ratas, y se advierte que aún restan años de investigación para comprobar sus efectos en humanos. En la investigación se utilizó un método para localizar esas células en las muestras amnióticas y se observó que, mediante un medio de cultivo, se pueden obtener líneas celulares estables, denominadas células madre de líquido amniótico. De esta forma, en el laboratorio se puede conseguir un número mayor de este tipo de células. A pesar de que las células madre amnióticas no muestran en su superficie muchos de los marcadores que presentan las células madre embrionarias, el estudio ha mostrado que son capaces de convertirse en otro tipo de tejidos, al igual que ocurre con las embrionarias. "Nuestra esperanza es que estas células ofrezcan una fuente valiosa para reparar tejidos y para la ingeniería de órganos también", explica Anthony Atala. "Se sabía desde hacía décadas que tanto la placenta como el líquido amniótico contienen múltiples tipos de células progenitoras para el desarrollo del embrión, incluida la grasa, el hueso y el músculo", explica este investigador. "Nosotros nos preguntamos, '¿hay una posibilidad que dentro de esta población de células podamos capturar verdaderas células madre?' Y la respuesta es sí", añade. Los investigadores probaron líneas celulares de muestras amnióticas de 19 donantes diferentes y encontraron que las células madre amnióticas fueron capaces de diferenciarse en células que forman el tejido óseo, el adiposo, el muscular, el endotelio, el nervioso y el hepático. Para comprobar que las nuevas células diferenciadas eran funcionales, los científicos marcaron las células y pudieron observar cómo se integraron, después de inyectarlas, en el cerebro de los ratones y se mantuvieron viables durante dos meses. Técnicas similares aplicaron a los hepatocitos (células hepáticas) obtenidos a partir de las células amnióticas. Los investigadores comprobaron que estas células contenían algunas de las proteínas típicas de las células del hígado y además producían urea, una característica específica de la función hepática. Pero la prueba más contundente de la utilidad de estas células para la ingeniería genética fue cuando estos expertos probaron 'in vivo' que estas células podía formar hueso. Para ello se utilizaron células madre amnióticas humanas y se impregnaron moldes con ellas. Estos moldes se implantaron en ratones y después de ocho semanas se recuperaron y analizaron. Lo que se observó es que se había formado tejido óseo. Ventajas sobre las células madre embrionarias Una ventaja que presentan las células madre amnióticas sobre las embrionarias es que se pueden obtener fácilmente, por cada 36 horas se duplican en un medio de cultivo. Además, no requieren de otras células para su cultivo y presentan un bajo riesgo de formar tumores, riesgo que tienen las embrionarias, lo que es positivo para aplicaciones terapéuticas. Por otro lado, y aunque en el estudio sólo se ha investigado con células procedentes de muestras de amniocentesis, los autores afirman haber aislado células madre similares de biopsias de la placenta obtenida después de su expulsión en embarazos normales. "En el futuro, conservar estas células madre podría ofrecer una oportuna fuente tanto para terapia autóloga [transfundir estas células a la propia persona] a lo largo de su vida y para utilizarlas como trasplante entre un donante y un receptor compatibles", concluyen los autores. Según Atala, un banco con 100.000 muestras teóricamente podría suplir el 99% de la población estadounidense con una buena compatibilidad genética para un trasplante. Cada año, y tan sólo en EEUU, se producen más de cuatro millones de nacimientos. La alternativa más ética: células madre adultas Es curioso que no haya tenido el mismo eco en los medios nacionales, a pesar de ser un descubrimiento español, la reciente investigación desarrollada en la Universidad de Navarra que viene a confirmar la mejor opción que suponen las células madre adultas. Así, en un trabajo de investigación realizado por el especialista de la Clínica Universitaria de Navarra Xabier López Aranguren y publicado en la revista de la Sociedad Americana de Hematología 'Blood”, se ha constatado la posibilidad de regenerar arterias mediante la utilización de células madre adultas procedentes de la médula ósea. Investigadores españoles han proporcionado una prueba más del potencial de las células madre adultas, aquéllas que no requieren la destrucción de embriones. En la edición “on line” de la revista “Blood”, científicos del CIMA y la Clínica Universitaria de Navarra explican cómo han conseguido regenerar arterias con células madre obtenidas de la médula ósea. Lo han logrado en ratones, a los que provocaron antes del tratamiento un problema de circulación en sus extremidades, como si padecieran una isquemia periférica. Este trastorno es causa de amputaciones en personas con diabetes por el mal funcionamiento de las arterias. El poder de las MAPC Si se lograran los mismos resultados en pacientes, la nueva estrategia supondría un avance en el abordaje de complicaciones de la diabetes, pero también en la arterioesclerosis, el infarto cerebral o el ataque al corazón. “Si favorecemos la formación de nuevas arterias podríamos regenerar un infarto o una isquemia al aumentar la nutrición al tejido”, explicó Xabier López Aranguren, autor principal del estudio. El equipo de la Clínica de Navarra utilizó unas células muy especiales, las MAPC. Estas células se obtienen de la médula ósea y podrían ser la respuesta a las inquietudes de muchos investigadores. Su utilización no implica ningún reparo moral y su potencial y comportamiento se asemeja al de las embrionarias. Las MAPC pueden convertirse en casi cualquier tejido. Con estas células tan singulares otros equipos habían obtenido neuronas y hepatocitos. En Pamplona se han creado los dos componentes celulares de una arteria: endotelio y músculo liso. Ambos a partir de las células MAPC obtenidas de la médula ósea. En el trabajo que se publica en la revista de la Sociedad Americana de Hematología Blood, se inyectaron las células MAPC directamente en los ratones a los que se les había seccionado la arteria ilíaca para causar un problema circulatorio en sus patas. Las células formaron nuevas arterias, favorecieron la nutrición de los tejidos y evitaron pérdida de masa muscular. La formación de vasos y la recuperación del flujo sanguíneo se comprobó en imágenes obtenidas en un microPET, un escáner adaptado para pequeños animales. El próximo paso es saber si funcionan igual en personas y si deben inyectarse convertidas en células endoteliales. Fuente: HazteOir.org http://www.hazteoir.org
Células madre adultas dan esperanzas para el tratamiento de la diabetes
Células madre adultas dan esperanzas para el tratamiento de la diabetes Las células madre abren aplicaciones esperanzadoras por su función doble en el tratamiento de los diabéticos. En un estudio reciente realizado con ratones diabéticos, las células madre humanas no sólo repararon las células productoras de insulina de los roedores, sino que arreglaron células de sus riñones dañados. Una buena noticia que demuestra la apuesta por esta línea de investigación, que no atenta contra la vida humana más indefensa, la embrionaria, frente a apuestas rocambolescas que hacen del ser humano mero instrumento de laboratorio. REDACCIÓN HO.- El autor principal del estudio y director del Centro de terapia genética del Centro de ciencias de la salud de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans, doctor Darwin Prockop, "parece que estamos logrando dos cosas, reducir el azúcar en la sangre y enviar células al riñón". "Eso es muy emocionante –añade en declaraciones que publica el HealthDay News-, porque hay alrededor de ocho millones de diabéticos que además tienen daño en los riñones y no hay nada que se les pueda ofrecer como tratamiento". Se trata de un hallazgo interesante y novedoso, aunque obviamente hace falta más trabajo", agrega el Dr. Rohit N. Kulkarni, profesor asistente de medicina de la Facultad de Medicina de la Harvard y jefe de su propio laboratorio en la sección de fisiología celular y molecular del Centro para la diabetes Joslin, ambos en Boston. "Todavía estamos muy alejados de poder descifrar qué está sucediendo con los seres humanos, pero este es un paso más hacia el objeto de tratar de establecer qué es lo que hacen las células madres". Las células madres mesenquimales o células estromales multipotentes (CEM) se muestran bastante promisorias porque se pueden obtener fácilmente de la médula ósea del paciente, se desarrollan fácilmente en cultivos y presentan dificultades mínimas para el sistema inmunológico, según los investigadores. "Las estamos llamando células madre adultas o progenitoras. No son exactamente células madre, pero casi", explicó Prockop. "Tienen una capacidad sorprendente para sanar tejidos". "Forman parte del sistema natural de reparación. Todo el mundo tiene estas células, pero desarrollamos enfermedades cuando no son lo suficientemente buenas", continuó. "Podemos fabricar millones en el laboratorio en cuestión de tres semanas. Aceleran el proceso de reparación". Éxito en ratones Para este estudio, publicado en la edición de esta semana de Proceedings of the National Academy of Sciences, el equipo de Prockop inyectó células madre humanas en ratones que habían sido modificados para que fueran diabéticos. Otro grupo de ratones, de control, no recibió tratamiento. Tres semanas después, los ratones que recibieron las células madre tenían mayores niveles de insulina ratonil (no humana) que los de control. "Las células humanas fueron a parar al páncreas y repararon las células que producen insulina, por lo que los ratones comenzaron a producir más insulina", explicó Prockop. "Las células humanas fueron a parar al páncreas, pero la insulina del torrente sanguíneo era ratonil". Kulkarni agregó que "intriga saber que mejoraron la producción de insulina ratonil". Algunas de las células madre humanas también se convirtieron en células renales endoteliales, las que recubren el interior de los vasos sanguíneos, y lograron detener el daño a la parte de los riñones que filtra la sangre. "También vimos células humanas en el riñón y parecía como si hubiera reparado el daño que allí hubiera", asegura Prockop, quien añade que el grupo prepara ahora ensayos clínicos con seres humaos, aunque los expertos siguen teniendo muchas preguntas respecto a una terapia potencial. "Esta historia es muy emocionante", sostiene Robert Schwartz, director del Instituto de ciencias biológicas y tecnología del Centro de Ciencias de la salud A&M de Texas, en Houston. "Lo único malo de este artículo es que hay una cajita misteriosa porque no entendemos el mecanismo involucrado, aunque es claro a partir de la información que hay un efecto importante. Hay grandes preguntas. ¿Cuánto dura el efecto? Simplemente, no entendemos el mecanismo, pero aquí hay algo de gran valor", indica. La insulina, una hormona producida en el páncreas, es necesaria para transportar el azúcar de las sangre a las células para obtener energía. Cuando alguien tiene diabetes tipo 1, el páncreas ya no fabrica insulina. Cuando alguien tiene diabetes tipo 2, se produce insulina, pero el organismo no responde bien a ella. Fuente: www.hazteoir.org, Martes 14 de noviembre
Científicos de EEUU obtienen células madre de embriones humanos sin tener que destruirlos.
Científicos de EEUU obtienen células madre de embriones humanos sin tener que destruirlos ÁNGELES LÓPEZ (elmundo.es) 25-08-06 MADRID.- El principal argumento contra la investigación con células madre embrionarias, la muerte del embrión, podría quedar obsoleto si se confirman los resultados obtenidos en un estudio. Un equipo de investigadores ha logrado evitar la destrucción del embrión utilizando una técnica similar a la que se emplea en el diagnóstico preimplantacional pero para crear células pluripotenciales. Según los autores del estudio, publicado en 'Nature', el número de líneas celulares obtenidas es similar a las conseguidas en otros trabajos a partir de embriones completos que se destruyeron en el proceso. Es la primera vez que se consiguen células madre embrionarias humanas sin destruir el embrión. Otros grupos científicos lo habían intentado sin éxito. En el procedimiento de diagnóstico preimplantacional se extrae una de las ocho células que forman el embrión de tres días, o blastocisto, para su posterior análisis y detección de anomalías genéticas. Las otras siete células se siguen desarrollando una vez que se implantan en el útero materno hasta dar lugar a un bebé sano. Una biopsia El modo de obtención de células madre embrionarias que ha desarrollado Robert Lanza y sus colaboradores se basa en el mismo principio: a través de una biopsia se obtiene una célula del embrión. Posteriormente se cultiva y se consigue una línea celular con capacidad para convertirse en cualquier tipo de célula del organismo, es decir, un grupo de células madre embrionarias. Numerosos estudios apuntan las grandes posibilidades que tienen estas células para tratar diferentes tipos de enfermedades que en la actualidad no tienen cura como el Alzheimer o la diabetes. Sin embargo, sus detractores siempre han rechazado el empleo de estas técnicas ya que utilizan embriones sobrantes de los procesos de fecundación 'in vitro', además de las dificultades técnicas que su utilización terapéutica. Robert Lanza, presidente de Advanced Cell Technology (una empresa que se dedica a investigar con estas células) y veterano especialista en este campo, lleva años dedicado a este tipo de trabajos y a la búsqueda de una herramienta eficaz para la utilización de las células madre embrionarias. El trabajo que ahora presenta es una ampliación de otro estudio anterior en el que mostraba la eficacia de la técnica para obtener este tipo de células pero en embriones de ratones. Ahora Lanza, junto con sus colaboradores, ha demostrado que pueden conseguir lo mismo a partir de células de embriones humanos. éóéóíé Momento en que se extrae una sola célula del embrión (Foto: Advanced Cell Technology) Varios tipos de tejidos Para ello utilizaron 16 embriones sobrantes de procesos de técnicas de fertilización 'in vitro'. A través de una biopsia atravesaron la membrana del blastocisto y separaron un blastómero de cada embrión utilizando una micropipeta. Posteriormente cada uno de los blastómeros fue incorporado a un medio de cultivo en presencia de células animales pero bajo las indicaciones de las guías actuales de xenotrasplantes. La mayoría de los blastómeros aislados se dividieron al menos una vez (58%) y aproximadamente la mitad de éstos formaron vesículas o grupos que produjeron crecimientos en los dos días siguientes. Cuando se consiguieron al menos entre 50 y 100 células se trasladaron a otro medio de cultivo y se observó una evolución típica de las células madre embrionarias procedentes de embriones humanos intactos. A partir de esos blastómeros los científicos pudieron obtener dos líneas estables de células madre embrionarias. Los investigadores también pudieron comprobar que, cuando se dejaba que los cultivos celulares se siguieran desarrollando, las células se diferenciaban en otras con utilidades terapéuticas como las endoteliales, que forman parte de la estructura de los vasos sanguíneos. Para demostrar que las células madre embrionarias obtenidas con esta técnica mantenían su capacidad de convertirse en cualquier tipo de célula (pluripontencialidad) se inyectaron en ratones formando teratomas. Los teratomas, tumores constituidos por varios tipos de tejidos, estaban formados por progenitores de células nerviosas (ectodermo), hematopoyéticas (mesodermo), hepáticas, respiratorias e intestinales (endodermo). Numerosos estudios sugieren que ni la tasa de supervivencia ni el posterior desarrollo y las posibilidades de implantación difieren entre embriones humanos intactos y aquellos a los que se les ha realizado una biopsia para el diagnóstico preimplantacional (DPI). "Sin embargo, hasta que se resuelvan las dudas que quedan sobre su seguridad, no recomendamos que este procedimiento se aplique fuera del contexto del DPI. Células madre embrionarias derivadas de un blastómero podrían ser un gran beneficio potencial para la investigación médica, así como para niños y hermanos nacidos de embriones tras un diagnóstico preimplantacional", concluyen los autores del estudio.
Cinco personas pelean por la custodia del niño que nació en vientre de alquiler
Viernes 04 de agosto | Investigación con embriones Un desafortunado pequeño que dentro de dos meses cumplirá dos años de edad y que nació de un llamado "vientre de alquiler" es objeto de una batalla legal que enfrenta a cinco personas por su custodia en Estados Unidos. A estas trágicas situaciones se llega cuando se convierte a los bebes en objeto de deseo a cualquier precio y se utiliza la técnica para satisfacer los deseos de adultos sin pensar en el bien del bebé. Al final el gran perjudicado: el niño. ¿Es esto progreso? ACIPRENSA/HAZTEOIR.ORG.- Un desafortunado pequeño que dentro de dos meses cumplirá dos años de edad y que nació de un llamado "vientre de alquiler" es objeto de una batalla legal que enfrenta a cinco personas por su custodia en Estados Unidos. La primera de las cinco personas en pelea judicial es el padre biológico que pagó 23 mil dólares por el "vientre de alquiler", la hermana del padre, la madre biológica (que recibió el dinero) y la pareja que cuida al pequeño mientras se decide con quién se debe quedar. Según informa el sitio pro-vida LifeSiteNews.com, el bebé X, como se le identifica en los documentos de la corte al pequeño, está en este momento bajo los cuidados de los padres adoptivos luego que la madre biológica, Rachel Sullivan, viera que le era muy complicado atenderlo pese a tener ella custodia legal del bebé. A Sullivan le dieron la custodia luego que el padre biológico, el canadiense homosexual Arthuro Nuosci, fuera arrestado por robo de identidad y fraude postal y bancario. Si bien ahora está apresado en California, Nuosci quiere que su hermana, Dolores Rizzi, en Canadá pelee por la custodia del niño y lo cuide hasta que lo suelten a él el próximo año. De igual modo, Sullivan apelando una decisión judicial anterior aún, en la que le otorgaban la custodia legal del niño a una pareja de Salt Lake City. Pese a que ellos deseaban adoptarlo, no se les concedió ese derecho porque el juez Bruce Lubeck del Tercer Distrito de Salt Lake City falló diciendo que no había base legal para negarle a los padres naturales sus derechos como tales. La Corte de Apelaciones de Utah decidió que el caso no se verá este mes sino el 5 de septiembre y no serán ellos los encargados de sentenciar sino la Corte Suprema Estatal de Utah.
El mito del "preembrión". Entrevista a G.Herranz
08/02/2006 Gonzalo Herranz. Profesor honorario. Profesor honorario. Departamento de Humanidades Biomédicas. Universidad de Navarra. Tribuna. El mito del preembrión El Congreso de los Diputados conocerá mañana el Informe de la Comisión sobre la Ley de Reproducción Asistida. El autor, catedrático de Anatomía Patológica antes que bioético, se refiere al origen del término preembrión y a cómo la embriología reciente está superando las ideas viejas. El preembrión, conviene decirlo así de claro, es una ficción, un mito, un desfiguramiento de la realidad. Y es también un anacronismo. Y, sin embargo, parece que pronto lo vamos a ver embutido por segunda vez en nuestra legislación. Nuestros diputados lo harán por decreto y credulidad, no por ciencia. En este breve artículo trataré de hacer un esbozo de la compleja historia del mito. Me gustaría que sirviera para iniciar, en las páginas de DM, un diálogo clarificador con quienes piensan de otro modo. El lugar de nacimiento de un concepto La expresión pre-embrión fue acuñada por Penelope Leach, psicóloga y autora de deliciosos cuentos infantiles, en una sesión de la Voluntary Licensing Authority británica, en 1985. Pero, antes de creada la palabra, existía ya el concepto. Se hablaba tiempo atrás de que, en el curso del desarrollo del ser humano, los primeros catorce días son un tiempo especial, pues en ellos el embrión carece de los caracteres ontológicos o biológicos que titulan para el trato que se da y los derechos que se asignan a los otros seres humanos. No fueron médicos, biólogos, juristas o filósofos los inventores del concepto, sino ciertos moralistas católicos desengañados por la doctrina de la Encíclica Humanae vitae, de Pablo VI (1968). En ella, el Papa no habla ni de píldora ni de embriones. Pero estaba claro ya entonces que la píldora y los dius podían impedir la anidación. Para declarar inocentes esos procedimientos de contracepción era necesario implantar la idea de que malograr embriones humanos de menos de dos semanas era acción moralmente irreprochable. Y, así como ciertos organismos médicos (el ACOG, la FIGO y la OMS) recurrieron a redefinir la gestación para que nadie pudiera hablar de abortos contraceptivos, los moralistas echaron mano de la gemelación monocigótica como argumento irrefutable para mostrar que el embrión de menos de 14 días carece de consistencia metafísica, biológica y ética. Razonaban así: todo hombre es un ser individual, uno y único; es así que el embrión puede, hasta los 14 días, dividirse en dos o más individuos; ergo, el embrión de menos de 14 días no es todavía un ser humano individual de pleno derecho. De ese modo, y en contra de la doctrina de Humanae vitae, el uso de la píldora podría tenerse por lícito. El salto al mundo secular En 1979 el Comité Asesor de Ética del Departamento de Salud, Educación y Bienestar de los Estados Unidos recibió el encargo de determinar si y en qué condiciones se podía subvencionar con dinero federal la investigación sobre fecundación in vitro. El año anterior, 1978, había nacido en Inglaterra la primera niña probeta. Formaba parte del Comité el padre Richard McCormick. Él ha contado cómo, apoyándose en un extenso informe encargado por el comité al teólogo moral Charles E. Curran, propuso introducir en las recomendaciones finales del comité que la investigación sobre embriones humanos de menos de 14 días fuera tenida como norma pública aceptable. De este modo, el concepto de los moralistas entró en la bioética secular, donde triunfó de modo arrollador. Del trampolín del Comité Asesor norteamericano, la idea de los 14 días saltó al Estado de Vitoria, en Australia (Comité Waller, 1982) y al Reino Unido (Comité Warnock, 1984). Sobre la marcha, al argumento de la gemelación monocigótica se sumaron otros. Los australianos distinguen el día 14 como momento en que "se forma la línea primitiva y entonces es claramente evidente la diferenciación del embrión". Eclécticamente, el Informe Warnock acumula razones en el día 14: es el comienzo del desarrollo individual porque ya no cabe gemelación después de él, porque la línea primitiva es el resello de esa individualidad, porque ese día marca la terminación del estadio implantatorio. Después de Warnock, el concepto de preembrión y la divisoria de los 14 días obtuvieron un crédito muy amplio, casi universal: se han convertido en artículo de fe de normas éticas y reglamentos legales. Un concepto que amenaza ruina Impera en los libros de texto de Embriología y Obstetricia una doctrina sobre la cronología de la gemelación en 14 días, basada en la correlación entre momento supuesto de fisión del embrión y estructura de las envolturas fetales. Se trata de una mera hipótesis, cierto que sumamente racional, pero jamás demostrada. Es uno de esos idola tribus médicos, que duran y se transmiten, pero que nadie comprueba. Por lo que dan a entender las recientes investigaciones sobre la compleja arquitectura del embrión inicial, es, muy probablemente, falsa. La línea primitiva no marca el comienzo de la diferenciación. Ésta viene de mucho antes. La embriología reciente (ver, p. ej., Smith A. The Battlefield of Pluripotency. Cell 2005;123:757-760) está haciendo polvo muchas ideas viejas: la del cigoto como una esfera amorfa, la de la mórula como un colectivo de blastómeros idénticos entre sí, la del blastocisto como yuxtaposición de dos poblaciones. En éste están definidos ya el trofectodermo, el endodermo primitivo, el epiblasto. La línea primitiva marca simplemente el lugar de migración de esas células, pero no es, como se pretende, una especie de artilugio que induce la primera diferenciación celular en el embrión. Y ¿qué decir del final de la implantación? Datarlo hasta el día 14 es una exageración. Con una mirada libre de prejuicios, los cortes histológicos de embriones muy jóvenes muestran que eso ocurrió unos cuantos días antes. Es poético, no científico, decir que sólo el día 14 la anidación se constituye en símbolo de la aceptación materna. Poder legislativo y razón científica En 2006, un parlamento que diga que "a efectos de esta Ley, podrán usarse embriones humanos de menos de 14 días en proyectos de investigación aprobados por los organismos competentes" estará ejerciendo su potestad, políticamente correcta, aunque censurable éticamente. Incurriría, en cambio, en un abuso si sostuviera que la norma se basa en el concepto científico de preembrión. No vale hoy ese concepto. No son válidos los argumentos que ligan día 14 con la gemelación monocigótica como marcador de la individualidad, con la formación de la línea primitiva como marcador de la diferenciación del embrión, con el término de la anidación como símbolo de aceptación. En una tribuna de DM el espacio disponible es siempre poco; hay que hablar esquemáticamente. Lo que he querido decir es sencillo: la noción de preembrión es una idea política con pies científicos de barro. El progreso de la embriología es la piedra que rodó monte abajo y rompió el pedestal de barro. El constructo se ha derrumbado. ¿Por qué mantener un muerto en la legislación? Fuente: Diario Médico, 8 de febrero de 2006
Estados Unidos: impulso en Nueva Jersey a la investigación en células madre adultas
ZENIT - El mundo visto desde Roma (andoc/noticias/derecho a la vida) Fecha publicación: 2006-06-01 Estados Unidos: Impulso en Nueva Jersey a la investigación en células madre adultas En los hospitales católicos NUEVA JERSEY, jueves, 1 junio 2006 (ZENIT.org).- Los hospitales católicos de Nueva Jersey (Estados Unidos) promoverán la investigación en células madre adultas, práctica que respeta la vida humana. Se ha encargado el dicasterio misionero, a través de su organismo informativo «Fides», de difundir la iniciativa. Legisladores que apoyan la investigación con células madre embrionales y representantes de la comunidad católica local se han unido para promover la investigación con células madre adultas en los quince hospitales católicos del estado. Estos hospitales se comprometen a alentar las donaciones de la sangre procedente del cordón umbilical y de la placenta a uno de los dos bancos de sangre del estado. Tanto el cordón umbilical como la placenta contienen sólo células madre adultas; no las embrionarias, cuyo empleo en la investigación rechaza la Iglesia. «Los principios morales de nuestra tradición sanitaria reclaman que animemos esta donación», comentó Joseph W. Kukura, presidente de «Catholic Health Care Partnership» de Nueva Jersey. William Bolan, director de la oficina de la Conferencia Episcopal Católica de Nueva Jersey, que representa a los obispos del estado, recordó que en ese territorio residen 3,6 millones de católicos. Preparan una campaña de información; toda parroquia recibirá un folleto explicativo para encartarlo en el boletín semanal que se distribuye cada domingo. La Conferencia Episcopal Católica de Nueva Jersey (www.njcathconf.com) está formada por las circunscripciones de rito latino de Newark, Camden, Metuchen, Paterson y Trenton, por la eparquía católica bizantina de Passai y por la diócesis siro-católica de Our Lady of Deliverance.
Vida humana embrionaria. César Nombela, catedrático UCM. Articulo 5 de junio 2006
Vida humana embrionaria Por CÉSAR NOMBELA. Catedrático de la Universidad Complutense | LA TERCERA DE ABC, 5 de junio de 2006 | ... Hay mucho de mito, de apuesta por lo casi milagroso, en la propuesta de que la obtención de materiales embrionarios humanos es la única vía para nuevos tratamientos... LA vida humana, la naturaleza del hombre como ser biológico, no puede escapar a nuestra valoración como especie que reflexiona sobre su propia existencia. Los hallazgos consolidados de la Ciencia aportan referencias detalladas sobre esa realidad. Pero nuestra autocomprensión tiene que impregnarse además de un trasfondo ético, como base de la moralización de la naturaleza humana. Tenemos la capacidad de reproducirnos y conocemos cómo nuestra dotación genética, procedente de nuestros progenitores, padre y madre, fundamenta biológicamente al nuevo ser, haciendo de cada uno de nosotros un individuo único e irrepetible. Hace 28 años se desarrolló la reproducción humana asistida por fecundación in vitro, para procurar descendencia a personas que no podían procrear mediante la relación natural. Lo que siempre había sucedido en el seno materno -el comienzo de la vida de cualquier ser humano- podía tener lugar en el laboratorio, ser dominado y controlado. Los espacios de dominio humano sobre su propia naturaleza se ampliaban con ello a otras posibilidades; desde la creación deliberada de embriones con propósito distinto a la reproducción y el control biotécnico de la dotación genética del ser humano, hasta la misma selección de quién «tenga derecho» a existir, en función de sus características biológicas más fundamentales. El comienzo de la vida personal siempre fue objeto de reflexión, pero apremiaba establecer los principios que inspiren el manejo de estas tecnologías. Un embrión humano, aunque sea generado in vitro, significa el inicio de la vida de un nuevo individuo de nuestra especie. Es la fecundación lo que marca un antes y un después en el desarrollo generador de cualquier ser humano. El proceso culminará con su nacimiento, de no existir defectos naturales que lo impidan o una interrupción deliberada que lo bloquee. De la consideración que merezca este embrión, de la dignidad que se le atribuya, dependen tanto las normativas legales como las referencias deontológicas de la práctica médica y la investigación en este campo. Algunos planteamientos tienden a rebajar la consideración del embrión humano en estas etapas iniciales; uno ha sido denominar «preembrión» al embrión preimplantatorio de los primeros catorce días. La designación carece de cualquier base científica, no obstante lo cual, se ha introducido profusamente en nuestra legislación. El otro señala que sólo después de un periodo de varias semanas de gestación uterina, con el comienzo de la organogénesis, el embrión podría merecer protección, por haber alcanzado suficiencia constitucional. Es una propuesta más sustanciada que el mero cambio terminológico, pero incapaz de contradecir el hecho de que todo el desarrollo embrionario es un proceso encadenado, sin que ningún otro hecho marque una solución de continuidad desde la fecundación. El «Convenio relativo a los Derechos Humanos y la Biomedicina», aprobado por el Consejo de Europa en 1996, incluye un planteamiento serio, para el acuerdo internacional, sobre la protección que merece la vida humana embrionaria. Algunos españoles -no adscritos a tendencias que quepa calificar de conservadoras- destacaron en su promoción, lo que condujo a su ratificación por parte de numerosos países en la ciudad de Oviedo. El Convenio de Oviedo prohíbe expresamente crear embriones humanos con fines de experimentación, al tiempo que exige garantizar la protección suficiente al embrión sobre el que se experimenta, siempre para su propio beneficio. El convenio supuso una iniciativa de protección integral de los derechos de todos, desde las primeras etapas de la vida. Es algo que convendría recordar a quienes se empeñan en señalar que, una concepción rigurosa del valor de la vida humana embrionaria, pertenece solamente al ámbito de ciertas creencias religiosas. En ocasiones, por el supuesto interés de nuevas investigaciones u otros motivos, se postula un apartamiento de los valores proclamados en el Convenio de Oviedo, con el consiguiente peligro que conlleva relativizar valores éticos por razones utilitaristas. Me referiré a tres aspectos de notable actualidad en iniciativas legislativas en marcha en España (leyes de reproducción asistida y de investigación biomédica). Años de experiencia en fecundación in vitro, aconsejan limitar la transferencia de embriones para la gestación, incluso a uno en muchos casos. Sin embargo, la nueva ley en trámite vuelve a abrir la posibilidad de su creación ilimitada, dejando sin aplicación la razonable limitación que estableció la legislación de 2003. Era una limitación flexible, en función de razones médicas, cuya administración puede depender de la deontología profesional. Volveremos a una acumulación de embriones congelados en la clínicas, con lo que difícilmente se cumple el Convenio de Oviedo. Además, se justifica la creación deliberada de embriones humanos sobrantes, para la obtención de células madre de origen embrionario. Sin embargo, la normativa todavía vigente permite ya esta posibilidad, aceptando que los embriones generados para la procreación anteriormente, que existen en número elevado en estado de congelación, pero que no tienen otra alternativa que su destrucción, se puedan emplear para obtener estas células. La nueva norma abre también la posibilidad de examinar embriones de muy pocas células, para gestar sólo aquel que pueda dar lugar a una persona con tejidos histocompatibles, que le hagan donante adecuado para tratar a otra. Ni siquiera se limita esta selección al beneficio de hermanos o parientes próximos, sino que se abre la posibilidad de autorizarlo para «terceros», a juicio de la Comisión de Reproducción Asistida. Se trata de un diagnóstico no exento de riesgos para el propio embrión, a juicio de algunos expertos. Además, el condicionar el nacimiento de alguien a su aptitud como donante de células, para lo que no tiene ciertamente capacidad de otorgar su consentimiento, suscita notables reservas sobre el respeto de su dignidad. Soy muy sensible al dramatismo de algunos casos, que empujan a la búsqueda de un hermano donante para tratar una enfermedad grave. Conviene recordar, sin embargo, que las posibilidades de que funcione son muy remotas, definitivamente hay que seguir apostando por la búsqueda de donantes entre el amplio repertorio de posibilidades que ofrecen los ya nacidos o sus células (cordón umbilical, por ejemplo). Finalmente, la transferencia del nucleo de una célula adulta al citoplasma de un ovocito desnucleado, de tener éxito, conduce a un embrión clónico, no cabe buscar atajos terminológicos y llamarlo de otra forma. Descartada la gestación de ese embrión, lo único que cabe pensar es en utilizarlo para derivar células madre embrionarias, hoy por hoy, no utilizables en tratamientos, que ya se llevan a cabo experimentalmente con células madre adultas. Un escenario social, en el que la mujer fértil se vea sometida a demandas de sus gametos para tratamiento, en detrimento de su función reproductiva, resulta poco halagüeño. Hay mucho de mito, de apuesta por lo casimilagroso, en la propuesta de que la obtención de materiales embrionarios humanos es la única vía para nuevos tratamientos. Desde el punto de vista científico, la cuestión está abierta al debate y la crítica, pero es de preocupar que dirigentes políticos o la opinión pública asuman la propuesta de forma acrítica. Creo importante defender un consenso social, que proteja la vida humana desde sus inicios, como la base para asentar cada vez más la protección de derechos de todos y el respeto a su dignidad.
El Consejo de COF de Castilla-La Mancha pide dispensar tratamientos FIV
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El Tribunal Europeo de Derechos Humanos niega el derecho de una mujer a gestiones embriones congelados, porque el padre no quiere.
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha negado, en sentencia publicada el 7 de marzo, el derecho de una mujer a gestar los embriones concebidos "in vitro" y luego congelados, toda vez que el padre no quiere. La ley británica establece que se necesita el consentimiento de ambos progenitores para implantar los embriones. La pareja (no casada) formada por Natallie Evans y Howard Johnston decidió recurrir a la fecundación "in vitro" en 2001, cuando ella tenía un cáncer incipiente que obligaba a que le extirparan los ovarios. Obtuvieron así seis embriones que mandaron congelar, con intención de que ella los gestara una vez terminado el tratamiento que la dejaría estéril. Pero poco después los dos se separaron, y aunque ella seguía queriendo tener un hijo, él no se lo permitió. Evans acudió, sin éxito, a la justicia británica, y finalmente al TEDH. Evans alegó tres motivos en su recurso a los jueces de Estrasburgo: primero, el derecho de los embriones a la vida; segundo, su propio derecho al respeto de la vida privada y familiar; tercero, Evans se quejaba de trato discriminatorio en comparación con la mujer que queda embarazada de modo natural, pues en este segundo caso el embrión habría continuado su desarrollo aunque el padre ya no deseara tener el hijo. La sentencia rechaza el recurso de Evans. Por una parte, niega que el derecho a la vida reconocido en el Convenio Europeo de Derechos Humanos (art. 2) se aplique necesariamente al embrión. Según los jueces, los Estados europeos tienen al respecto amplio margen para decidir de un modo u otro. Como no hay, dicen, consenso científico y jurídico sobre el inicio de la vida humana, prevalecen las leyes nacionales. Una vez descartado el derecho de los embriones, la sentencia considera el litigio como un conflicto entre dos voluntades. Cada parte tiene derecho al respeto a la vida personal y familiar (art. 8 del Convenio), que incluye –dice la sentencia– "el derecho al respeto de la decisión de tener un hijo o de no tenerlo". Para asegurarlo, la ley británica sobre fecundación artificial estipula que se necesita el consentimiento expreso de los dos progenitores para cada paso del proceso, del que la implantación es el último; pero otros países (Austria, Estonia, Italia) establecen que el consentimiento dado para la fecundación es irrevocable. Vista la diversidad, así como la dificultad de hallar el justo equilibrio entre los intereses de las partes, los jueces concluyen que los Estados tienen también aquí un "amplio margen de apreciación", dentro del cual cabe la solución británica. Esta misma razón, añade la sentencia, basta para rechazar la tercera alegación, la de discriminación injusta (art. 14 del Convenio). La diferencia de trato con las mujeres que pueden concebir de modo natural está objetivamente justificada, pues su fin es proteger la libertad de una y otra parte en el peculiar caso de la fecundación artificial. En consecuencia, los seis embriones de Evans y Johnston serán destruidos, en conformidad con la ley británica, salvo en el improbable caso de que la recurrente logre llevar su demanda a la Gran Sala del TEDH y que allí le den la razón. Equidad imposible
